El proyecto original de la iglesia tenía previsto una sola nave.
En el transcurso de la obra, por razones de estética, y también para poder tener un espacio adecuado por solicitud de algunos benefactores, deseosos de poder participar al nacimiento de esta nueva iglesia, la nave central fué flanqueada de dos naves menores sobre las cuales vienen abiertas de cada lado cinco capillas. La clara dedicación de la iglesia a la Virgen mueve a San Felipe a indicar para estas capillas y para aquellas del crucero como tema iconográfico el ciclo de los momentos más importantes de la vida de la Virgen. El punto de partida de este intinerario coincide con la Capilla de la Presentación al Templo, en las cercanías de la Capilla de San Felipe. El camino de la vida de María se desenvuelve por lo tanto por la nave de la izquierda (mirando al ábside) con las capillas de la Anunciación, de la Visitación, de la Natividad, de la Epifanía, y de la Purificación. En la nave lateral de la derecha (siempre mirando al ábside) vienen celebrados los momentos de la Crucifixión, de la Deposición, de la Ascención, de Pentecostés y de la Asunción de María al cielo. El ciclo se cierra en la capilla del crucero derecho con la Incoronación de María. Una descripción detallada de estas capillas vendrá inserida en éstas páginas a partir del primero de septiembre de 1998. Por ahora se han preparado las páginas relativas a las dos capillas laterales del crucero que se pueden consultar en el plano central.