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Urbania la bella

En un valle rico en encinas, el río estrecha Urbania, la antigua Casteldurante del Ducado de Urbino. Francesco Maria II della Rovere, duque secesor de Montefeltro, estableciò efectivamente allí su residencia atraído por la quietud y la magia del lugar: aquí murió y él finalizó el ducado. El nombre actual de esta pequeña ciudad proviene del 1636, rebautizada en honor al Papa Urbano VIII. Originalmente era Ilamada Castel delle Ripe, destruída por los "ghibellini Urbinati" en el 1277; fue luego el provenzal monseñor Guillaume Durante quien la reconstruye en el 1284, convirtiendose así en Casteldurante. Con este nombre fue conocida en toda Europa por sus ceramicas del Quinientos, época en la cual,

Palacio Ducal

Palacio Ducal

junto a Urbino, Pesaro y otros centros de la zona metaurense, conoció un florecimiento de altísimo nivel alimentando por el "rafaelismo" y las sugerencias de los humanistas de la corte ducal. En esta poca eran en funcionamiento 40 hornos con 1 50 mayolicarios que produciàn extraordinarios jarrones y platos historiados riquísimos en decoraciones

y colores. Los duques de Montefeltro-Della Rovere privilegiaron Casteldurante como "lugar de las delicias", Ilegaban desde urbino luego de tres horas de carruaje: la presencia de los Duques, la consecuente produccíon de mayólicas y la sede del obispado la enriquecieron de importantes monumentos Es imperdible la visita al Palacio Ducal, fascinante castillo construido sobre el aqua, con una notable biblioteca, ricas collecciones de grabados y los mapamundis de Mercatore (sobre los cuales se ha dedicado una muestra de gran suceso); la Iglesia de los Muertos, con la singular exposicíon de las "momias" , cuerpos sepultados desde el ‘600 y disecados por un particular moho, el Museo Diocesano, por su colleción de preciosas cerámicas, el Barco Ducal, lugar de caza de los Duques conectado al Palacio Ducal por una milla de río que los  nobles recorrían en una pequeña barca; las Iglesias

Museo Diocesano

Museo Diocesano

ciudadanas,  ricas en operas de arte y el sugestivo recorrido urbano entre callejuelas, plazoletas y puentes sobre el Metauro. Urbania es todavía hoy una ciudad muy vivaz, desarrolada según el típico modelo "marchigiano" con industrias de confección bien inseridas en el mercado (el jeans ha transformado la agricultura y el antiguo artesanado en industria, de la cual vive gran parte de la ciudad); culturalmente se encuentran en actividad un Instituto de lengua italiana para extranjeros, numerosas  Asociaciones y Escuelas, una tradición de  exposiciones de relevancia nacional. La presencia turística se vuelve interesante, tanto por la estadía de extranjeros en el Centro de Estudios como por los cursos-vacaciones semanales de cerámica realizados en el período estivo. Entre los productos típicos citamos el jeans, con venta directa de fábrica, la trufa, verdadera glotonería del valle, el hierro forjado y un criadero de avestruces, además de las bellas mayólicas durantinas historiadas. Espera al visitante una gastronomia gustosa y familiar, fuera de la contaminación de las vecinas Umbria, Toscana y Romagna: mixto de carna asada, caracoles en su salsa, tripa de cordero para el desayuno, trufas y hongos de estación, rosca de Pascua, bocadillos de polenta y "sfogliati" (especie de hojaldre realizado con huevos y grasa porcina), dulces particulares entre los cuales el

Iglesia de los muertos

La Iglesia de los Muertos

 "bostrengo". Dos de las tradiciones más curiosas son: "las cebollas", antiguo barómetro popular de sorprendente exactitud: la previsión se obtiene a través del examen de los gajos preparados con sal y expuestos la noche entre el 24 y el 25 de enero (San Pablo de los seños), y el "punta e cul" juego popular de Pascua con huevos duros, gana quien logra mantener su huevo intacto golpeandolo con aquellos de los otros concursantes dispuestos en circulo y conservando en su bolsillo los huevos rotos. Un verano rico en exposiciones y citas es un buen motivo para visitar la antiqua Casteldurante.

 

Barco Ducal

Barco Ducal